El pasado 28 de enero la Asamblea Nacional de Francia aprobó por unanimidad un proyecto de ley que pondrá fin al llamado “deber conyugal”. Una noción cuyo origen proviene del derecho canónico medieval, referido al “deber de los cónyuges de prestarse mutuamente los actos per se aptos para la generación de la prole”.
La reforma propone añadir una cláusula al artículo 215 del Código Civil donde conste expresamente que el matrimonio no crea la obligación de tener relaciones sexuales. Eliminando también la interpretación, posible de utilizar en ciertos casos de divorcio, que penaliza la negativa a tener sexo. Los diputados Marie-Charlotte Garin y Paul Christophe -autores del texto- están a la espera del examen por parte del Senado para su promulgación definitiva.
Esta iniciativa fue aclamada como un avance simbólico de gran importancia por las activistas feministas. Vino impulsada por un fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, buscando erradicar la violencia intramatrimonial y asegurar el consentimiento libre.
Ambigüedades
Actualmente, el código civil francés define las obligaciones del matrimonio como “fidelidad, ayuda, asistencia y convivencia”. Esta última -vida en común-, a pesar de no haber una mención explícita del “deber conyugal”, puede prestarse a ambigüedades. Las cuales, según los partidarios del nuevo proyecto de ley, resulta fundamental erradicar: “Al permitir que tal derecho o deber persista, estamos dando colectivamente nuestra aprobación a un sistema de dominación y depredación del marido sobre la mujer”, expresó Marie-Charlotte Garin. Y agregó: “El matrimonio no puede ser una burbuja en la que el consentimiento para tener relaciones sexuales tenga un carácter definitivo y para toda la vida”.
Por otra parte, Paul Christophe remarcó que “uno de cada cuatro hombres considera hoy en Francia normal que una mujer tenga una relación sexual por deber y no por deseo”. Y subrayó: “Es nuestro deber recordarles que están equivocados”. Diputados de izquierda intentaron, sin éxito, suprimir la mención de la fidelidad en el artículo que enumera los deberes del matrimonio, por considerar que también puede interpretarse como una obligación del sexo entre cónyuges.